Estrategias para motivar a los profesionales de mi clínica
Cómo motivar a los profesionales de una clínica.
Las frases motivadoras en la sala de descanso del personal están muy bien, al igual que ese día al trimestre en el que hacéis teambuilding o la frutita que siempre tienen disponible, pero no es lo que realmente valoran.
Lo que realmente sirve de motivación a tu equipo es lo que pasa en el día a día: cómo se organiza la agenda, cómo se comunican los cambios, cómo se reparten las responsabilidades y cómo cuidas de ellos, entre otras cosas.
Porque por mucho que tengas una clínica bonita y buenos tratamientos, si los profesionales están quemados, cansados y cero motivados… ¡Apaga y vámonos!
La motivación del equipo impacta en toda la clínica.
¿Cuántas veces has entrado a una tienda y la forma en la que la dependienta te ha atendido te ha hecho ver lo desmotivada que está? Por su forma de hablarte, de ayudarte… pues lo mismo les pasa a los pacientes que acuden a tu clínica, y eso afecta a la experiencia, a la productividad, a la calidad asistencial y a la estabilidad del equipo.
Cuando un profesional de tu clínica se encuentra motivado:
- Su comunicación es mucho más fluida. Seguro que, si Antonio le había comentado en sesiones anteriores que tenían que hacerle unas pruebas, se preocupará por él y le preguntará cómo han ido.
- Se implica más en los procesos. Si necesitas que alguien supla a otro compañero un día por algún problema, te echará una mano.
- Detecta problemas antes de que se conviertan en incendio. Si tuvieses profesionales desmotivados, en vez de avisarte cuando vean cosas que no funcionan bien y pueden convertirse en un problemón, aplicarían la de “para lo que me queda en el convento…”.
- Aporta ideas para mejorar el funcionamiento diario.
Estrategias para motivar a los empleados de tu clínica.
1. No todo se arregla con dinero, aunque el dinero importa.
Aunque no es siempre lo principal para tener motivado al equipo, los incentivos económicos son una ayuda, ya que, evidentemente, a nadie le viene mal una mejora salarial, un bonus o una compensación por el esfuerzo y el trabajo bien hecho.
Pero, si tu forma de motivar al equipo se basa solo en el dinero, ¡mal vamos! Porque si, cuando se recibe el incentivo, la cosa mejora, pero es temporal, ya que si hay una carga de trabajo mal repartida o una sensación constante de “sálvese quien pueda”, volverá a salir a flote pronto.
Una buena motivación podríamos decir que combina tres cosas: condiciones justas, liderazgo claro y sensación de pertenencia. Es decir, que tu equipo sienta que su trabajo importa, que puede hacerlo bien y que forma parte de un proyecto con sentido.
2. Reconocer el trabajo bien hecho.
¿Sueles reconocer el trabajo bien hecho de tu equipo? Como diría Arguiñano, es algo fácil y sencillo, pero también suelen ser de las tareas más olvidadas en muchos sitios.
¡Cuidado! Tampoco estamos hablando de darle una palmadita en la espalda acompañada de un “lo has hecho muy bien” sino de hablar con sinceridad y ser específico a la hora de reconocer el hecho en concreto.
Por ejemplo, si tienes una clínica de psicología y uno de tus profesionales tiene un caso complicado de unos padres separados que no se entienden “ni pa qué”, algo que afecta al menor, pero consigue que en las sesiones reine la calma y se centren en el bienestar del hijo. ¡Reconóceselo!
No es lo mismo decir “buen trabajo” que decir: “La forma en la que has conducido la sesión, sin que los padres se hayan lanzado reproches y que el foco haya estado puesto realmente en el menor, que es lo importante, ha hecho que el pequeño haya estado más cómodo y participativo”.
Así se reconoce el trabajo bien hecho; no hacen falta medallitas ni diplomas, hay que ser realista y cercano.
3. Crear oportunidades de crecimiento profesional.
Ofrecer diferentes vías de aprendizaje a tus empleados es otra forma de motivarles, pero aparte de pagarles cursos, existen otras alternativas con las que puedes mejorar su desarrollo profesional.
¿Que a qué nos referimos? Pues al camino que puedan ver dentro de tu clínica. Es decir, a las oportunidades de aprender nuevas técnicas, asumir más responsabilidades, participar en decisiones, especializarse o mejorar habilidades de la gestión de pacientes, trabajo en equipo, etc. Para que tengan estos objetivos, a los cuales pueden llegar, claros, puedes elaborar un plan de carrera para cada uno de ellos.
Si tienes una clínica pequeña o mediana quizás la opción de grandes ascensos no es siempre la más viable, pero si puedes trazar formaciones compartidas, participaciones en protocolos, sesiones clínicas internas…
¿Sabes lo que es un plan de carrera? Echa un vistazo a este artículo sobre cómo medir el crecimiento laboral de los empleados de mi clínica.
4. Cuidar la carga de trabajo y la conciliación.
¿Eres de los que cuadran la agenda para que entre paciente y paciente el profesional tenga el tiempo justito para ir al baño mientras hace un sprint por el pasillo? Con tal de tener la agenda bien llenita…
Pues la realidad es que, por mucho que les des incentivos o reconozcas el trabajo bien hecho, si la carga de trabajo es insostenible, el castillo de naipes se acaba derrumbando.
¡Cuidado! Que no estamos queriendo decir que haya que trabajar poco para cuidar la carga de trabajo, sino que hay que organizarse bien.
Y ya que hablamos de organizarse, ¿cómo llevas lo de la conciliación laboral y familiar? ¿Has puesto cara de tierra, trágame?
Para empezar, sabemos que los horarios de una clínica no son tan flexibles y no es tan fácil como en otras áreas, pero tampoco quiere decir que sea imposible, basta con intentar ajustar turnos con más previsión, evitar cambios de última hora, flexibilidad en entrada y salida…
Estas son solo algunas ideas, pero hemos ahondado más sobre ello en este artículo sobre conciliación laboral en clínicas: medidas para ofrecer flexibilidad y mejorar la satisfacción.
5. Mejorar la comunicación interna.
¿Cuánto hablas con tu equipo? La comunicación interna debería ser un imprescindible. Y no, no estamos hablando de conocer cuándo es el cumpleaños de la familia o de si le gusta más el aguacate o el salmón en la tostada del desayuno (que también podría ser).
Una comunicación interna fluida te ayuda a que no se den cosas por supuestas y a evitar líos del tipo:
- “Pensé que lo habías hecho tú”.
- “Creía que el paciente ya estaba avisado”.
- “Eso nadie me lo explicó”.
- “Yo no sabía que ahora se hacía así”.
¿Qué hacer para mejorarlo?
- Reuniones periódicas. Así tendrás la posibilidad de hablar sobre objetivos, retos y progresos tanto individuales como de equipo. ¡Importante! No debe ser un monólogo tuyo, sino que tiene que dar pie a que cada uno exprese sus ideas.
- Encuestas de satisfacción: Hay sobre cosas que quizás sea más difícil opinar o contar en las reuniones grupales. Por eso, es recomendable que lances encuestas anónimas para obtener feedback sobre el ambiente laboral y la gestión.
6. Delegación de responsabilidades y autonomía.
Dar a los empleados la posibilidad de encargarse de ciertas tareas y gestionar algún proyecto va a hacer que se sientan bastante más motivados. ¿Recuerdas cuándo tu madre te encargaba alguna tarea importante y lo dabas todo para conseguirlo? ¡Pues del estilo!
¿Qué puedes llevar a cabo?
- Empoderamiento. Si tienes una fisio de suelo pélvico, dale la oportunidad de tomar decisiones en sus áreas de competencia. Con ello, además de “liberarte” de ciertas tareas de gestión, que puede realizar perfectamente, también le transmites confianza.
- Participación en la toma de decisiones. Puedes delegar en cada uno de los profesionales que decidan sobre aspectos relativos a su trabajo diario. Nadie mejor que ellos para conocer de primera mano qué es lo que pueden mejorar, además de aumentar su nivel de compromiso y motivación.
Reducir tareas repetitivas con tecnología.
Antes hemos hablado de que la poca motivación puede hacer que los profesionales de tu clínica acaben chamuscados y echando humo cada día. Algo que incrementa esta sensación es el hecho de tener que estar repitiendo las mismas tareas una y otra vez.
Es decir, un paciente viene a una sesión y le comenta que es alérgico al látex. El profesional lo apunta en un papelito para tenerlo siempre a buen recaudo, pero por h o por b siempre se acaba perdiendo. ¡Y otra vez a apuntarlo en la próxima sesión!
Buscar información perdida, gestionar citas a mano, revisar pagos sin orden, cuadrar agenda una y otra vez porque alguien ha metido un paciente que no es suyo y ha llenado el hueco… Resultado: un equipo cansado.
La implementación de un software de gestión clínica va a ayudarte a ordenar procesos, centralizar información, automatizar tareas y a mejorar el día a día. ¡Si hasta puedes activar citas y tienda online!
Un equipo motivado no nace, se gestiona.
Motivar a los profesionales de tu clínica no consiste en dejarles un bomboncito en la mesa para que empiecen bien la semana.
Un equipo realmente motivado es ese que siente que está en el sitio que quiere estar, que se implica, que se siente escuchado y que sabe que hay ciertas cosas que puede decir por sí mismo, sin necesidad de tener que estar esperando tu respuesta.
Y esta sensación de calma se transmite, por consiguiente, a tus pacientes.