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Errores de liderazgo en clínicas: cuáles son y cómo corregirlos

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errores de liderazgo

¿Qué significa liderar una clínica? ¡Vaya preguntita!

Pues va, aunque ni tú mismo lo creas, de no tener todas las respuestas ni controlar cada detalle, sino hacerlo con responsabilidades bien definidas, buena comunicación y criterios para que tu equipo pueda tomar decisiones sin depender de ti.

Entonces, ¿por qué el tuyo no funciona así? No es que haya falta de compromiso, sino falta de estructura.

Los errores de liderazgo en clínicas no siempre son grandes fallos, sino que en muchas ocasiones son hábitos que se repiten y ya sabes, tanto va el cántaro a la fuente que al final se acaba rompiendo, y todo estalla.

Por eso, tener claros cuáles son estos errores, analizar si estás cayendo en ellos y ponerles solución, será parte del éxito de la gestión de tu clínica y tu equipo.

1. Estar disponible para todo no es liderar mejor tu clínica.

¿Eres de los que responden mensajes fuera de horario, validan cada cambio en la agenda, resuelves dudas a los pacientes que podrían resolver tus profesionales, etc.? Eso más que liderazgo es dependencia, ¡hay que saber soltar!

Si cada decisión, por simple que sea, tiene que pasar por ti, el proceso de resolución se va a alargar más de lo que debería, afectando al trabajo de tu equipo y a la experiencia del paciente.

Lo ideal es establecer que puede decidir cada departamento y que “problemas” tienen que consultarte a ti sí o sí.

2. Mala comunicación interna: un error que desordena al equipo sanitario.

Por mucho que lleves días dándole vueltas a esa norma que vas a aplicar a las citas, a ese descuento especial que quieres poner en marcha o la modificación en la forma en que se agendan las sesiones. Si tú lo tienes muy bien estructurado en tu cabeza, pero no hay buena comunicación con los profesionales, no hay nada que hacer.

Si no saben cuáles son los cambios o se lo has contado a medias es cuando surge la interpretación. Entonces cada uno rellenará los huecos de la agenda con lo que haya entendido.

Cuidar la comunicación interna es un aspecto fundamental en el que importa tanto el medio y la forma en la que les dices las cosas cómo explicar bien el contexto de por qué se toman esas decisiones, dejar claro quién hace qué y confirmar que todo el mundo ha entendido lo mismo.

3. Gestión del equipo sanitario: confiar también exige hacer seguimiento.

Ya sabemos que antes te hemos dicho que hay que saber delegar, pero tampoco hay que llegar al extremo de abandonar todo a su suerte. Seguramente tus profesionales sean maravillosos, pero aun así podrían necesitar feedback sobre cualquier cuestión. Pueden estar comprometidos con el trabajo, pero en algún momento, desviarse de un protocolo…

Tampoco es que tengas que estar como un perro policía, pero es necesario que hagas un seguimiento sin que tu equipo sienta que no confías en ellos. Al fin y al cabo, es tu clínica. ¿Y cómo hacerlo?

Una conversación mensual con cada profesional, revisar los indicadores básicos, preguntarles “qué te está dificultando hacer bien tu trabajo” … Les darás seguimiento y sin perder la confianza en ellos, te sentirán presente y cercano.

4. Motivación del equipo sanitario: cuidar al paciente empieza por cuidar al profesional.

¿Cuántas veces has puesto por delante a tus pacientes que a tus empleados? Este es otro de los errores del liderazgo, que en muchas ocasiones se prioriza al paciente y se descuida al profesional.

Por supuesto, la experiencia del paciente es algo que debe preocuparte, porque ahí es dónde estás consiguiendo que te recomiende y que vuelva de forma continuada. Pero ¿crees que su paso por tu clínica puede ser positivo si tu equipo trabaja con sobrecarga, procesos que no entienden y presión constante?

La motivación de tu equipo es imprescindible y cuidarlos no significa que bajes la exigencia.

5. Contratación en clínicas: cubrir huecos no es construir equipo.

Pongámonos en situación: uno de tus profesionales se da de baja y necesitas que alguien atienda a los pacientes citados porque entre todos no dais abasto. ¿Solución? Correr y buscar a alguien que pueda incorporarse cuanto antes.

Suena a que todo va a salir bien, pero, hay un riesgo que se suele correr ya que contratar solo para cubrir un hueco puede salirte caro si no defines lo que realmente necesita la clínica.

La titulación es imprescindible, pero hay otros factores que debes valorar y que por ir a toda prisa no puedes dejar de lado como: cómo se comunica, cómo encaja con la cultura del centro, qué autonomía tiene, cómo gestiona la presión y qué tipo de relación establece con los pacientes.

Pero esto no es todo porque tampoco va a llegar denuevas y soltarle a los leones, ¿no? Tener definido un proceso de onboarding de nuevos empleados va a hacer que todo sea más natural, más orgánico y más llevadero, tanto para el profesional como para tus pacientes y el resto del equipo de la clínica.

6. Conversaciones difíciles con el equipo sanitario: cómo abordarlas mejor.

Hay conversaciones y temas que te competen como gerente de la clínica que dan mucha pereza, no nos vamos a engañar. Hablar sobre bajo rendimiento, retrasos, actitud, conflictos entre los compañeros…

Pero evitarlas o irlas aplazando no van a hacer que desaparezcan, sino que se generará el efecto contrario, una bola que cada vez es más grande.

Así que si te encuentras en esa situación, antes de capear un poquito el temporal y dejar que pase, ¡métete de lleno en él! Siempre manteniendo el respeto y las buenas palabras, sin confrontaciones.

Por ejemplo, no es lo mismo decir “estás siendo poco cuidadoso con los registros” que decir: “Esta semana han quedado varias sesiones sin registrar al final del día. Esto afecta a la continuidad asistencial y a la facturación. Necesito que lo resolvamos antes de cerrar jornada. ¿Qué está dificultando que se haga?”

La diferencia parece pequeña. Pero cambia por completo el tono de la conversación.

7. Cultura de equipo en clínicas: no todo vale por buenos resultados.

¿Todo vale si los resultados son buenos? ¡Nos metemos en terreno pantanoso!

Premiar a tus empleados está bien, es un buen reconocimiento por el trabajo, el esfuerzo y los éxitos. Pero ¿y si estás premiando a alguien que luego genera conflictos que afectan a los compañeros?

Pues aquí el error es mirar para otro lado, quedarte con los buenos números del profesional y dejar que la tensión entre el equipo crezca hasta que se acaben quemando.

Echa un vistazo a este artículo sobre cómo resolver conflictos laborales entre el personal de mi clínica.

8. Indicadores de recursos humanos en clínicas: medir al equipo también importa.

¿Cada cuánto mides los datos de tu clínica? Si trabajas con un software de gestión clínica, en concreto con Archivex, tienes la suerte de que Archi, nuestra inteligencia artificial está continuamente estudiando tus números y te va ofreciendo informes personalizados.

Y todo eso de medir los datos de tu centro está muy bien, pero ¿te has parado a valorar aspectos como la rotación de tus empleados, el absentismo o su satisfacción en el trabajo? Si la respuesta es no, ¡aquí tienes otro error!

Porque quizás de ese empleado que piensas que tiene falta de compromiso, lo que le pasa es que tiene un exceso de carga con el que no puede más y que le hace estar siempre con cara de vinagre.

Valorar todos estos aspectos de tus empleados no significa que vayas a deshumanizar tu clínica, sino que te va a dar claridad para tomar mejores decisiones sobre el equipo.

Liderar mejor no es hacerlo perfecto: es hacerlo consciente.

Si tras haber revisado esta lista de errores has caído en la cuenta de que cumples varios de ellos, no quiere decir que seas peor gerente que el vecino, ¡no existe la perfección! Pero quizás te sirva como señal para saber dónde tienes que poner los esfuerzos.

En resumen: liderar una clínica no va de mandar más ni de estar disponible para todo. Va de ordenar mejor, comunicar con claridad, delegar con criterio y crear un entorno donde el equipo pueda trabajar bien.