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Consentimiento informado digital: ¿Es válida la firma en tablet o móvil?

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Cada vez más clínicas han cambiado el papel por la tablet, ¿tú también eres una de ellas? El paciente revisa el consentimiento informado, firma en la pantalla y el documento queda guardado en su historial. Muchísima más agilidad, menos papeles acumulados en carpetas y facilidades a la hora de tener que buscar alguno de los documentos.

Pero es normal que en el proceso te puedan surgir algunas dudas, como si tiene la misma validez que una firma en papel, qué pasa si el paciente se niega a firmarlo o si basta solo con guardar un documento PDF.

¿Puede ser digital el consentimiento informado?

Según la normativa española, no estás obligado a que el consentimiento informado sea en papel. De hecho, la Ley 41/2002, de autonomía del paciente, permite que la documentación clínica se conserve en distintos tipos de soporte. Por tanto, un documento digital puede ser válido si se gestiona y almacena correctamente.

Incluso se dice que el consentimiento puede ser verbal, salvo en determinados casos que sí o sí tiene que quedar por escrito, como:

- una intervención quirúrgica;

- un procedimiento diagnóstico o terapéutico invasivo;

- un tratamiento que pueda tener riesgos importantes y previsibles para la salud.

Y no, que tenga que estar por escrito no quiere decir que necesariamente tenga que estar impreso; de hecho, para garantizar la seguridad del documento, su almacenamiento y trazabilidad, te recomendamos que siempre lo tengas en digital.

Firmar no es lo mismo que estar informado.

Seguro que en más de una ocasión, cuando has tenido que firmar unas cláusulas al comprar algo, te han dado la tablet, has bajado rápidamente hasta el final y directamente lo has firmado.

¿Consideras que te has enterado de algo de lo que había ahí puesto?

Pues lo mismo pasa con tus pacientes, porque si hacen el mismo proceso, por mucho que exista una firma, no demuestra que el paciente ha sido informado correctamente.

Antes de poner “su sello” en nada, debe conocer en qué consiste la actuación, qué consecuencias puede tener, cuáles son los riesgos más habituales y qué alternativas existen. También debe tener la oportunidad de preguntar y recibir explicaciones que pueda entender.

Es decir, el consentimiento informado es, más que nada, la conversación que tienes con el paciente para que entienda bien todo el proceso. El documento en sí sirve para dejar constancia de esa conversación y de la decisión que ha tomado el paciente.

¿Qué información debe guardar la clínica?

El consentimiento tiene que ser accesible, incluso años después, y permitir saber cómo se realizó todo el proceso de la firma. Es decir, no sirve con tener un documento con un garabato, sino que es necesario registrar quién lo firmó, cómo se comprobó su identidad, qué versión recibió y en qué fecha lo hizo. El consentimiento debe estar asociado al paciente y al profesional que facilitó la información, además de dejar constancia de cualquier modificación o retirada.

Esta información permite demostrar que el paciente recibió el documento correcto y que la clínica siguió el procedimiento previsto. El consentimiento debe estar incluido en la historia clínica y, como todo lo relacionado con los datos de los pacientes, siempre con mucha seguridad, porque no queremos que se pierda, que alguien lo mueva o que lo consulte una persona que no tenga autorización.

¡Importante! Debes conservar la documentación clínica durante un mínimo de cinco años desde el alta del paciente.

Consentimiento digital cuando el paciente es menor.

Aquí hay que tener más cuidado con cómo sigues el proceso y dedicarle un poquito más de atención. No puedes enviar el documento al teléfono del acompañante y que firme, independientemente de quién sea.

En el caso de que el menor esté emancipado o sea mayor de 16 años, se considera que pueden ellos mismos firmar el consentimiento, ya que entienden el alcance de la intervención o el tratamiento en cuestión.

Aunque existe una excepción en el caso de que lo que se le vaya a hacer al menor suponga un riesgo grave para su vida. En este caso será el representante legal el encargado de firmar el documento, siempre habiendo escuchado antes la opinión del menor.

Aquí tienes un artículo más detallado sobre quién debe firmar el consentimiento de un paciente menor de edad.

Errores habituales al digitalizar consentimientos.

  1. Guardar únicamente la firma. El documento, la firma y la información sobre el proceso deben quedar guardados en el mismo lugar. ¡Todo bien juntito!
  2. Seguir utilizando documentos antiguos. Los modelos de consentimiento deben revisarse. Si cada profesional guarda su propia copia en el ordenador, es fácil que alguien utilice una versión desactualizada.
  3. No saber qué versión se firmó. Asegúrate de guardar los archivos con nombres que permitan identificarlos bien y la fecha en la que se hizo.
  4. Utilizar el mismo consentimiento para todo. Cada tratamiento tiene sus características, riesgos y alternativas. Si utilizas un formulario muy genérico, no estarás informando correctamente al paciente.
  5. Convertir la firma en un trámite automático. La tecnología es tu aliada, sí, pero no debe en ningún momento sustituir la explicación por tu parte al paciente. Debe poder leer, preguntar y decidir sin prisas.

Cómo gestionar consentimientos digitales desde un software de gestión.

Un software de gestión clínica como Archivex puede ahorrarte mucho trabajo, permitiéndote relacionar cada consentimiento con la ficha del paciente, poder tener plantillas de diferentes consentimientos y almacenar los documentos firmados de forma totalmente segura. Además de poder registrar fechas, profesionales y modificaciones, así como controlar quién accede a la información.

Descubre más sobre nosotros en este artículo: ¿Qué es Archivex?

Entonces, ¿es válida la firma en tablet?

La respuesta es un claro sí. El consentimiento informado digital puede ser válido y firmarse desde una tablet o un móvil.

Pero el valor no está en ahorrar papel y que tus pacientes puedan echar una firmita en la pantalla. Sino todo el seguimiento que existe detrás de ese documento.

La firma es importante, pero es solo una parte del consentimiento informado. Una buena gestión digital añade algo igual de necesario: orden, seguridad y trazabilidad.