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Cómo comunicar a las familias de mis pacientes el valor de la logopedia

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cómo explicar tratamiento logopedia a las familias

Cuando una familia cruza las puertas de tu clínica de logopedia, probablemente lo haga con muchas dudas e infinitas preguntas como: cuánto durará el tratamiento, cuándo empezarán a notar cambios o qué pueden hacer en casa.

En tu mano está explicarles bien el valor del tratamiento, los objetivos, tiempos, progreso y, por supuesto, la importancia del papel de la familia en todo el proceso.

Tener claridad con esto y ayudarles a entender el camino que van a emprender hará que aumente su confianza en ti y que participen más.

Empieza por explicar los objetivos del tratamiento.

Si te ha pasado que en más de una ocasión has empezado a explicarles a los pacientes qué es lo que vais a hacer y cómo va a ser el proceso, pero solo te miraban con cara de no entender nada, ¡algo falla!

Entre el miedo, la incertidumbre y que no tienen por qué conocer términos como “conciencia fonológica”, la comunicación puede generar desconfianza.

Por eso, explicar los objetivos del tratamiento de forma sencilla y cercana es lo primero que debes hacer cuando las familias acuden a tu consulta.

Por ejemplo, una explicación más clara podría ser: Vamos a trabajar su capacidad para reconocer y diferenciar los sonidos de las palabras. Esto le ayudará a avanzar con más seguridad en la lectura y la escritura.

Echa un vistazo a este artículo de Doctorideal en el que hablamos de cómo comunicar en salud con rigor y cercanía.

Traduce los objetivos a situaciones cotidianas.

Seguramente, cuando a ti te habla tu asesor, le entiendes mejor cuando te lo lleva todo al terreno de tu especialidad o a acciones del día a día. Pues lo mismo les pasa a las familias y a tus pacientes.

En lugar de decirles que vais a “ampliar el vocabulario expresivo”, puedes contarles que el objetivo es que el niño tenga más palabras para pedir lo que necesita, explicar qué le ha ocurrido o participar en una conversación.

En caso de que el tratamiento incluya mejorar “la articulación del fonema /r/”, puedes explicarles que el objetivo será que determinadas palabras se entiendan con mayor claridad, para que, poco a poco, pueda utilizar correctamente ese sonido en diferentes contextos.

¡Mucho más claro y para todo el mundo!

Lo importante es que sepas encontrar esa conexión entre el objetivo del tratamiento y un cambio real que vayan a ver en el niño. Así conseguirás que, por lo menos, no crean que hablas un idioma desconocido que les haga sentirse más perdidos.

Explica los tiempos sin prometer resultados imposibles.

“¿Cuántas sesiones va a necesitar?”

Seguramente sea una de las preguntas más repetidas en la primera consulta de logopedia, pero también en una de las más difíciles de responder. En tratamientos de salud es muy complicado establecer un tiempo estimado, ya que un tratamiento logopédico, al igual que otras especialidades, depende de muchos factores: el tipo de dificultad, su intensidad, la edad del paciente, la frecuencia de las sesiones, la asistencia, la respuesta al tratamiento, el acompañamiento familiar o la presencia de otras necesidades.

Así que, en este punto, no conviene que te pilles los dedos y establezcas un número de sesiones, ya que puede generar expectativas en la familia que después pueden no cumplirse.

¿A que a ti no te gusta que tus pacientes te digan que vienen a la sesión y luego no aparezcan? Pues parecido.

Explica el tratamiento por fases.

Establecer unas fases dentro del tratamiento ayudará a que los familiares y pacientes entiendan mejor cómo va a ser el proceso y podrán dar solución a algunas de sus preguntas. Puedes utilizar estas etapas:

  1. Evaluación inicial. “Recogeremos la información y realizaremos las pruebas necesarias para saber de dónde partimos y poder definir de una forma más precisa cuál será el tratamiento”.
  2. Definición del tratamiento. “En este momento es cuando establecemos los primeros objetivos y la frecuencia con la que deberéis venir a consulta”.
  3. Periodo de tratamiento.
  4. Revisión del progreso. “Pasado un tiempo prudencial que nos permita comparar los avances obtenidos realizaremos una sesión de revisión y desde ahí ajustaremos los objetivos si son necesarios”.
  5. Continuidad, reducción de frecuencia o alta. “Decidiremos si es necesario espaciar las sesiones, continuamos como hasta el momento o se le da el alta al paciente”.

Haz visible el progreso del tratamiento logopédico.

Al igual que no entienden tus palabras técnicas, las familias puede que tampoco sean conscientes del avance que está teniendo el paciente, y por eso, es necesario que vayas manteniendo una comunicación con ellos y explicando cómo va siendo el proceso.

Por ejemplo, una familia puede pensar que su hijo «sigue hablando igual» y no advertir que ahora inicia más conversaciones, comprende mejor las instrucciones o se frustra menos al comunicarse.

Comunica pequeños avances después de las sesiones.

No es necesario que tras cada sesión mantengas una reunión de media hora con los familiares, ¡que sabemos que tienes la agenda a tope! Pero sí que puedes darles un pequeño feedback en el momento de la despedida sobre:

  • Qué habéis trabajado en la sesión.
  • Qué respuesta has observado ante los ejercicios.
  • Qué pueden reforzar en casa hasta que tenga lugar la próxima sesión.

Por ejemplo: Hoy hemos trabajado la construcción de frases. Ha necesitado menos apoyo para utilizar verbos y ha empezado a unir cuatro palabras de forma espontánea. Esta semana podéis reforzarlo describiendo juntos lo que hacéis mientras preparáis la cena.

Involucra a la familia en el proceso del tratamiento.

Involucrar a la familia está bien, pero tampoco les pongas una lista interminable de deberes. Está claro que todos quieren que el paciente mejore y evolucione lo más rápido posible, pero hay que ser realistas y ya bastantes cosas tienen en su gestión familiar diaria.

En lugar de proponer tareas difíciles de mantener, es preferible integrar pequeñas estrategias en situaciones cotidianas:

  • Practicar turnos de conversación durante la cena.
  • Describir acciones mientras se prepara la mochila.
  • Nombrar objetos durante el baño.
  • Leer un cuento haciendo preguntas sencillas.
  • Reforzar determinados sonidos mediante un juego.
  • Dar tiempo para responder sin completar inmediatamente las frases.

Con estos ejercicios les estás dando tips para que puedan acompañar y formar parte de la evolución de forma natural.

Explica por qué es importante la continuidad del tratamiento.

Puede que en algún momento a las familias les entre la duda de si conviene o no espaciar las sesiones, hacer una pausa o abandonar el tratamiento porque no están viendo los resultados que esperaban.

Es en este punto donde la empatía y la comunicación son fundamentales para hacerles ver que dentro del tratamiento de logopedia la frecuenta recomendada de sesiones es lo que marca el camino hacia el resultado esperado.

Por ejemplo: Ahora recomendamos mantener una sesión semanal porque estamos introduciendo habilidades nuevas que necesitan práctica y seguimiento. Cuando estén más consolidadas, podremos revisar la frecuencia.

Probablemente en tu clínica de logopedia todos los pacientes vayan con la misma regularidad, ya que dependiendo del momento en el que se encuentre y cómo vaya siendo la evolución, será algo que habrá que ir ajustando.

Comunicar mejor también es cuidar mejor.

Todo lo que hemos comentado hasta ahora también influye en el marketing de tu clínica de logopedia. Porque no solo consiste en vender más sesiones y captar pacientes nuevos, sino en cómo se les informa y acompaña durante el tratamiento.

No tienes que prometer el oro y el moro para que “se vayan tranquilos” a casa; basta con explicarles el camino con claridad, sinceridad y cercanía para que se sientan acompañadas y comprendan por qué merece la pena el esfuerzo.