Sueldo o dividendos en clínicas: cómo pagar menos impuestos sin liarla
¿Me conviene más cobrar un sueldo o repartir dividendos? Probablemente, como gerente de una clínica, es una de las preguntas que ha rondado alguna vez por tu cabeza. En ocasiones, cuando tu clínica ha empezado a ir viento en popa o cuando su asesor te ha dicho eso de “esto habría que revisarlo”. Pero, seguro, seguro has pensado en ello cuando has visto el trozo del pastel que se queda Hacienda.
Entendemos perfectamente tu duda, porque, como se suele decir, “no es moco de pavo”, ya que afecta directamente a tu rentabilidad personal, a la estabilidad financiera de tu clínica y, por supuesto, a tu tranquilidad como gerente.
Sueldo o dividendos: diferencias fiscales que conviene entender bien
Antes de entrar en números, hay que aclarar una base fundamental: no es lo mismo cobrar por trabajar que cobrar por ser propietario. Y Hacienda lo tiene muy claro.
Para que queden las cosas claras:
- Sueldo: retribución por tu trabajo en la clínica. Tributa como rendimiento del trabajo en el IRPF, lleva cotizaciones a la Seguridad Social y es gasto deducible para la empresa.
- Dividendos: reparto de beneficios por ser socio. Tributan en la base del ahorro del IRPF, no cotizan y no reducen el beneficio de la sociedad.
¿Y esto en qué se traduce? Pues en que al cobrar un sueldo reduces la base imponible de la empresa y los dividendos no llegan hasta que hayas pagado el impuesto de sociedades. Por lo tanto, hay una diferencia de cuánto y cómo cobras.
Fiscalidad en clínicas si trabajas como autónomo
IRPF y cuotas: simplicidad con letra pequeña
¡Ay, la vida del autónomo! Aquí no hay diferencia entre la clínica y tú; aunque suene poético, sois un todo. Todo el beneficio que obtengas es un ingreso personal y tributa por IRPF.
Pero también tiene límites claros.
A partir de cierto nivel de ingresos, el IRPF empieza a subir mucho. Y llega un punto en el que, por cada euro extra que ganas, Hacienda se queda una buena parte.
Además:
- Pagas cuota de autónomos todos los meses. Es un coste fijo que no puedes evitar, pero que forma parte del “pack” de ser autónomo.
- Respondes con tu patrimonio personal si hay problemas.
- Es más difícil crecer o reinvertir sin que el dinero pase antes por Hacienda.
En ese punto, suelen aparecer varios síntomas claros:
- Sensación de que trabajas más, pero te compensa menos.
- Poca capacidad para ahorrar dentro del negocio.
- Miedo a facturar más “porque luego Hacienda se lo lleva”.
- Falta de protección patrimonial.
Si estás en este punto, entonces ya no es que tengas un problema de ingresos, sino de estructura, y hay que ponerle solución.
Cómo funciona la remuneración en una clínica con sociedad limitada.
Con una S.L., la clínica y tú sois entidades separadas. Y eso te da margen para organizarte mejor y definir cómo “te pagas”.
Cobrar un sueldo como socio gerente.
Pagarte un sueldo en la S.L. significa que tu consulta te paga por tu trabajo, y tiene una ventaja fiscal clara: reduce el beneficio sobre el que la clínica paga Impuesto de Sociedades. Es decir, antes de tributar, ese dinero ya ha salido como gasto.
Eso sí, tu asesor debe ajustarlo todo bien, ya que el sueldo tributa en tu IRPF personal y puede llevarte a tipos altos. La clave está en el equilibrio.
Un sueldo demasiado bajo puede generar problemas con Hacienda y contigo mismo. Uno demasiado alto puede llevarte a tipos marginales muy elevados que no compensan.
¿Una buena opción por la que suelen optar muchas clínicas? Ponerte un sueldo suficiente para cubrir tus necesidades personales, manteniendo un tipo medio razonable, y dejando el excedente dentro de la empresa.
Dividendos: una herramienta, no un atajo.
Otra opción es que cobres en dividendos, una opción que puede ser llamativa porque:
- Tributan a tipos más bajos que el IRPF general.
- No llevan cotizaciones.
- Permiten flexibilidad en el reparto.
Echa un vistazo a este artículo sobre la gestión de impuestos y deducciones fiscales para clínicas de salud.
Pero también tienen una trampa habitual: la doble imposición.
Primero paga impuestos la clínica. Luego pagas tú por el dividendo. Si sacas todo el beneficio cada año, muchas veces no compensa tanto como parece.
Por eso, los dividendos funcionan mejor cuando:
- No necesitas sacar todo el dinero.
- Puedes dejar parte dentro de la clínica.
- Piensas a medio y largo plazo.
Es decir, lo idóneo es que, si optas por los dividendos, tu estrategia se base en repartir una parte y reinvertir otra, planificar los repartos según el ejercicio o reforzar la solvencia de la clínica.
Autónomo o sociedad: cómo influye el nivel de ingresos
Vamos a meternos de lleno en los números y para que te hagas una idea de lo que puede ser más interesante para ti dependiendo del volumen de ingresos que tenga tu clínica.
- Hasta 35.000–40.000 € de beneficio. El autónomo suele ser más eficiente y sencillo.
- Entre 40.000 y 60.000 €. Zona de análisis. Depende de cuánto dinero retires y de tu situación personal.
- Por encima de 60.000 € estables. La sociedad empieza a ofrecer ventajas claras, sobre todo si reinviertes.
Optimización fiscal, conciliación laboral y salario emocional
En el momento en el que los números ya están bajo control, no solo respirarás aliviado por este tema, sino que también lo notarás en cómo gestionas tu clínica en el día a día.
En el momento en que llegues a tener una estructura clara, cuando las finanzas personales y empresariales estén separadas y no sientas ese miedo constante a “liarla” en algo de los números, verás cómo tomarás mejores decisiones. Además, cuando hay margen, es más fácil invertir en mejoras laborales, formación o flexibilidad para el equipo.
Cuando no estás constantemente apagando fuegos fiscales:
- Tomas decisiones con más calma.
- Puedes planificar a largo plazo.
- Reduces estrés financiero.
- Ganas margen para mejorar condiciones del equipo.
Eso también es salario emocional. Para ti y para los tuyos.
Errores frecuentes al elegir sueldo o dividendos
Hay ciertos errores que se suelen dar en las clínicas y lo que queremos es que los tengas claros para que no acabes cayendo. ¡Pon atención!
- No pagarte sueldo “para ahorrar impuestos”.
- Repartir dividendos sin planificación.
- Sacar todo el beneficio y descapitalizar la clínica.
- No revisar la estructura fiscal cuando el negocio crece.
Esto no es “lo reviso una vez y listo”. Al igual que cada cierto tiempo haces un ajuste en los precios, el equipo o en los servicios que ofreces, los temas relacionados con la fiscalidad también tienen que ser comprobados para tener una visión real de lo que está pasando en tu clínica.
No te pierdas este artículo para saber cómo establecer precios rentables en mi clínica.
¿Cómo pagarte bien sin cargarte tu clínica?
No hay una fórmula mágica que te diga qué opción es la correcta y la que mejor te va a funcionar a ti, pero sí que hay ciertas decisiones lógicas que debes tener en cuenta.
Mientras tu clínica sea pequeña, lo más simple es lo mejor. Cuando el negocio crece, ya es necesario empezar a planificar. Es en este punto donde combinar sueldo y dividendos suele ser la opción más inteligente. Por supuesto, siempre contando con la opinión de tu asesor, que al final es el que maneja los números y sabe cómo están las cuentas de tu clínica.