Dedopie: Creer en una misma y crecer sin perder la cercanía
“Vi que con la podología podía ayudar a la gente ofreciendo un trato individual y personalizado junto con un seguimiento que les permita tener una mejor calidad de vida”.
Cuando Laura abrió Dedopie, su mayor miedo no era equivocarse con un tratamiento ni no estar preparada como podóloga. Era algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil de controlar: que nadie entrara por la puerta.
“Yo en mi trabajo siempre confiaba, pero al final lo que temes es no tener la oportunidad de poder demostrarlo”.
Cuatro años después, aquella puerta se abre cada día para recibir a pacientes que buscan una atención cercana, personalizada y alejada de la frialdad que muchas veces se asocia a una consulta sanitaria. Dedopie ha crecido, ha incorporado nuevos profesionales y ha formado una comunidad que confirma que Laura tomó la decisión correcta cuando decidió confiar en sí misma.
Una vocación que apareció cuando menos lo esperaba.
La podología no fue la primera opción de Laura. Siempre había sentido una fuerte inclinación hacia el ámbito sanitario y el cuidado de las personas, pero se imaginaba estudiando Medicina o Enfermería. Al no alcanzar la nota necesaria, comenzó Podología pensando que podría cambiarse de carrera más adelante.
Todavía recuerda con humor una escena de sus primeros días de clase. Un profesor preguntó cuántos alumnos tenían pensado marcharse a Enfermería al terminar el curso. Muchas manos se levantaron. Él, acostumbrado a ver la misma situación cada año, les advirtió que ya comprobarían qué ocurría cuando conocieran realmente la profesión. Efectivamente, pasado el primer curso, solo tres personas eligieron cambiarse; “el resto nos enamoramos de la podología”.
Laura fue descubriendo que aquella disciplina tenía mucho más que ofrecer de lo que había imaginado. No se trataba únicamente de eliminar durezas o resolver una molestia puntual.
“Vi que con la podología podía ayudar a la gente ofreciendo un trato individual y personalizado junto con un seguimiento que les permita tener una mejor calidad de vida. Ahí me di cuenta de que era mi vocación y no lo sabía”.
Lo que había comenzado como una alternativa terminó convirtiéndose en una profesión que reunía todo lo que buscaba: conocimiento sanitario, contacto cercano y la posibilidad de comprobar cómo su trabajo cambiaba el día a día de sus pacientes.
Emprender tampoco estaba en sus planes.
Si estudiar Podología no formaba parte del plan inicial, abrir una clínica propia, aún menos. “Yo tenía cero intenciones de montar una clínica”. Emprender le parecía una responsabilidad enorme, algo reservado para personas con más experiencia o con una seguridad que ella pensaba que todavía no tenía.
Sin embargo, un cambio laboral y el apoyo de las personas que tenía cerca hicieron que empezara a mirar aquella posibilidad de otra manera. Su entorno confiaba en ella y la animó a dar el paso. “Me lancé sin pensarlo mucho. Era el momento de confiar en mí”.
Esa decisión marcó el inicio de Dedopie, pero también el comienzo de un aprendizaje personal. Laura descubrió que emprender no consistía únicamente en ejercer su profesión. De repente tenía que resolver cuestiones que nunca habían aparecido en una asignatura universitaria. “Cuando emprendes, aparte de la profesión sanitaria, tienes que ser albañil, informática, gestora”.
Cada incidencia, cada decisión y cada problema inesperado le fueron demostrando que tenía una capacidad de adaptación mayor de la que imaginaba. Aprendió a confiar más en su criterio y a reconocer que era más fuerte y resolutiva de lo que se había permitido pensar.
Los pacientes que no quisieron perderle la pista.
Uno de los momentos que más ilusión le hizo durante los primeros meses llegó cuando algunos pacientes a los que había atendido en otras clínicas comenzaron a aparecer por Dedopie.
Muchos no sabían dónde se había marchado. La buscaron en redes sociales, preguntaron por ella y siguieron distintas pistas hasta localizar su nueva consulta. Para Laura, aquello fue mucho más importante que ocupar un hueco en la agenda. Era la prueba de que su manera de trabajar había dejado huella.
“Cuando abrí la clínica, me di cuenta de que me llegaban pacientes a los que había atendido en otros centros. No sabían dónde me había ido y me buscaron por redes y otros lados hasta encontrarme”.
Esos primeros pacientes comenzaron a recomendarla. El boca a boca hizo que nuevas personas llegaran a la clínica y que el proyecto empezara a rodar de forma natural.
Una clínica donde profesionalidad y cariño van de la mano.
Desde el principio, Laura tuvo claro que Dedopie no debía sentirse como esas clínicas frías donde el paciente puede sentirse incómodo o distante; ella quería crear una comunidad en donde se sintiesen como en casa.
“Lo que intentamos es que no sea un ambiente muy aséptico. Intento que sea un clima de confianza, cariño y cercanía con el paciente. Perder un poquito el ambiente clínico, sobre todo en términos de trato y comunicación”.
Laura se define como una profesional cercana, cariñosa y apasionada por su trabajo. También reconoce que es inquieta y exigente consigo misma. Siempre encuentra algo que revisar, aprender o mejorar, aunque se trate de un pequeño detalle. Y todo ello se ve reflejado en el trato cercano y profesional que les ofrece a su equipo y sus pacientes.
De trabajar sola a construir un equipo.
Al inicio y como suele ser habitual en los casos de emprendimiento, Laura comenzó ocupándose de todo. Atendía a los pacientes, organizaba la agenda, gestionaba la documentación y resolvía las tareas necesarias para que la clínica pudiera seguir avanzando.
Pero llegó un momento en el que decidió delegar las tareas administrativas que le quitaban más tiempo de dedicación a sus pacientes, por lo que Tamara comenzó a trabajar en la clínica para gestionar la parte administrativa. Pasado un tiempo, se unió al equipo Patricia para poder atender las necesidades podológicas de los pacientes.
Además, comparten gabinete con profesionales de fisioterapia y psicología, lo que les permite abordar determinadas necesidades de forma coordinada, compartir pacientes cuando el caso lo requiere y evitar derivaciones a centros externos.
La prevención gana terreno en la podología infantil.
Tras años en el sector, Laura ha podido ver cómo ha evolucionado el interés de los pacientes por la prevención, especialmente en los niños.
Cada vez son más las familias que acuden a consulta para realizar una revisión, aunque no exista un problema evidente. También ha crecido la demanda de asesoramiento sobre el tipo de calzado más adecuado para cada etapa.
En las redes sociales de Dedopie, el equipo ofrece conocimientos e información relevante, como por ejemplo sobre la popularidad de tendencias como el calzado barefoot, lo que ha ayudado a poner estos asuntos tan importantes en valor. Para Laura, esta evolución permite ampliar la mirada sobre la podología. Ya no se acude únicamente cuando existe dolor. También se busca prevenir, vigilar el desarrollo y tomar decisiones informadas que ayuden a cuidar la salud de los pies a largo plazo.
De Excel y las agendas de papel a una gestión centralizada.
En los primeros tiempos, la organización de Dedopie se repartía entre hojas de Excel, agendas de papel y archivadores. “Yo antes estaba con Excel, con agenda de papel y llegó un momento en el que dije: yo ya no puedo más con todo este trabajo”.
¿Cómo nos conoció? Pues al igual que muchos de sus pacientes a ella, ¡por recomendación! “Hablando con una compañera, me dijo que estaba muy contenta; me lo enseñó un poco por encima, lo contraté y la verdad que encantada”
“Noté mucho el tener toda la información, documentos, la historia clínica, las estadísticas en un mismo sitio. Es una maravilla porque antes estaba rompiéndome la cabeza para calcular, por ejemplo, cuántas personas de aseguradoras vinieron este mes”.
Archivex como el cerebro que mantiene el orden.
Cuando le preguntamos qué persona sería Archivex dentro de su equipo, Laura piensa inmediatamente en Tamara, la administrativa de Dedopie y, como ella misma la define, “el cerebro de la clínica”.
Tamara controla los pacientes, las facturas, las métricas y todos esos movimientos que tienen lugar detrás de las consultas y que resultan imprescindibles para que el trabajo diario funcione.
Archivex, al igual que Tamara, “es oro puro: simplificarlo todo, hacer la vida fácil”.
Utilizar el software en su día a día le ha permitido reducir el ruido administrativo y recuperar tiempo para su verdadera profesión.
“Me facilita el día a día para poder tener tiempo para atender pacientes. Tenerlo todo ahí es ganar tiempo y tranquilidad”.
Cuatro años creciendo sin perder la ilusión.
Dedopie ha cumplido cuatro años y el objetivo para el futuro es claro: “Seguir consolidando lo que hemos construido hasta ahora, manteniendo la comunidad que hemos creado. También seguir invirtiendo en formación, tecnología y equipos nuevos para poder dar mejores servicios y creciendo poco a poco”.
Este tiempo de emprendimiento se refleja muy bien en la canción Don’t Stop Believin”, de Journey, que, además de ser una de las canciones favoritas de Laura, resume muy bien lo que está significando este proyecto para ella.
“Cuando emprendes, creer en el proyecto aun sabiendo que no va a ser fácil, seguir aprendiendo, confiar en el proceso y no perder la ilusión. Y de eso trata esta canción”.
Quizás la Laura de hace unos años no se imaginaba gestionando su propia clínica de podología, pero, sin duda, el proyecto que ha desarrollado, basado en el cariño y cuidado del paciente, junto con la profesionalidad de cada uno de los miembros del equipo, son garantías de que les esperan muchos años de éxitos.
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