Clínica sostenible: medidas eco-friendly para reducir costes y mejorar la imagen de tu centro
Probablemente en tu día a día no te levantas pensando en la huella de carbono, sino que tus preocupaciones principales son otras, como llenar la agenda, facturas que hay que pagar, tu equipo y esos pacientes que esperan recibir la mejor de las atenciones en tu clínica.
Teniendo en cuenta esto, ¿qué es para ti una clínica sostenible? No es solo colgar un cartel bonito en recepción diciendo que eres una “clínica verde”; sino que va más allá. Va de gestionar con cabeza, haciendo que el funcionamiento vaya mejor y en el que todos estén involucrados, tanto pacientes como tu equipo.
Qué es una clínica sostenible y por qué va mucho más allá del discurso
Si quieres posicionar tu clínica como un lugar sostenible, debes ponerte frente al espejo y hacerte preguntas que te ayuden a cuestionarte cosas que de normal haces sin pensar:
- ¿De verdad necesito imprimir esto?
- ¿Este equipo tiene que estar encendido todo el día?
- ¿Por qué seguimos comprando material que luego acaba caducando?
Olvídate de hacer las cosas porque “siempre se han hecho así”; empieza a establecer ciertos criterios que te lleven a una gestión más consciente y concienciada. ¡Cuidado! Que no estamos diciendo que tengas que recortar en calidad para ser más eficiente, sino que hablamos de eliminar esas cosas en las que estas “derrochando” y que realmente no aportan valor ni al paciente, ni a tu equipo.
Cómo una clínica sostenible ayuda a reducir costes y mejorar la rentabilidad
Y como buen alma de gerente, te estarás preguntando: **¿esto cómo me va a afectar a nivel económico? **
Te has visualizado perdiendo dinero, pero realmente quizás lo estés perdiendo más en la actualidad con un consumo energético descontrolado por tener todas las luces encendidas a todas horas o por comprar muchos “por si acaso” que luego acaban en la basura.
El mix de todo ello es lo que queremos que logres haciendo que tu clínica sea más sostenible: menor desperdicio y menos gastos. ¿Suena bien?
¡Ya te digo que sí! Porque encima no es que estés haciendo una menor inversión, sino porque estarás consumiendo mejor.
Eficiencia energética en clínicas: ahorro real sin afectar al paciente
¿Cuántas veces te has asustado cuando ha llegado la factura de la luz? Los microinfartos por ver el importe están a la orden del día. Pero a pesar de ello, pasados unos días, se ha olvidado el disgusto y no has tomado medidas... hasta que llega la siguiente factura...
Piensa en cuántas luces tienes encendidas todo el día, equipos funcionando sin necesidad o la climatización mal ajustada... ¡Cómo no te va a inflar la factura!
Optimizar todo esto es uno de los pasos que te llevarán a ser una clínica sostenible.
Cambiar a iluminación LED, ajustar temperaturas o apagar lo que no se usa no cambia la experiencia del paciente, pero sí tu cara cuando ves los números.
Otra opción para ser más “green” y que puedes valorar es contratar energía renovable que ayuda a mejorar tu impacto ambiental y además no requiere de obras ni inversiones con muchos ceros.
Digitalización y reducción de papel en clínicas de salud
Trabajar con Archivex, ¡bien! Pero no vamos a mirar para otro lado, porque sabemos que sigues imprimiendo la historia clínica por si acaso o sacando esa última analítica para explicarle bien al paciente... ¡Te lo perdonamos! Pero para mejorar la sostenibilidad de tu clínica, quizás esos procesos deben empezar a ser los mínimos, hasta llegar a un punto en que desaparezcan.
Trabajando con un software de gestión clínica, ya cuentas con acceso en un mismo sitio a la historia clínica, los consentimientos informados, facturación o recordatorios de cita, ¿por qué seguir gastando papel, por qué sí?
Gestión sostenible de materiales y residuos
Es momento de entrar de lleno en uno de los espacios donde más gastos hay y que influye mucho en llegar a tener ese sellito de “clínica sostenible” que estás buscando: el almacén.
Material que entra y sale caducado, cosas que se compran para probar y acaban cogiendo polvo porque a nadie le convencen, o material que se usa sin control y del que siempre dices: “¿Otra vez hay que comprar?”.
La sostenibilidad aquí no va de comprar “eco”, va de comprar con cabeza. Ajustar pedidos, revisar consumos reales y evitar el “por si acaso” reduce desperdicio y dinero tirado. ¡Hay que ponerse las pilas!
Y aquí también entra algo de sentido común que probablemente en casa lleves a rajatabla, pero que en el día a día del trabajo, con las prisas, por no hacer esperar al paciente o por cualquier otro motivo, acabas haciendo mal: reciclar. Es algo imprescindible y que no puedes pasar por alto.
Teleconsulta y organización de agendas para una clínica más sostenible
¿Utilizas videollamadas en tu consulta? Mayor facilidad para atender a tus pacientes, llenar huecos en la agenda y beneficioso para que ellos puedan tener su consulta desde cualquier lugar.
La teleconsulta bien usada ahorra tiempo a tu equipo, desplazamientos a los pacientes y que tu agenda no pare de echar humo (del malo). ¿Qué tal utilizarlo para los seguimientos, dudas o revisiones de pruebas sin necesidad de mover a nadie?
Además, organizar mejor las agendas y evitar visitas repetidas sin necesidad son formas que hacen ver que quieres tirar hacia la sostenibilidad.
Cómo implicar al equipo en una gestión sostenible
Ahora que ya sabes dónde empezar a poner orden, es importante que no lo hagas solo; tu equipo debe estar de tu parte. Deben entender el porqué de los cambios y no recibirlos como “más trabajo”, sino como la forma de mejorar el trabajo.
¿Cómo hacerlo? No te vengas arriba y quieras implementar todos los cambios el día 1 del mes, porque revolucionarás el gallinero. La clave está en adoptar los cambios poco a poco e integrados en las tareas diarias, sin crear nuevas.
Barreras para implementar una clínica sostenible y cómo superarlas
Implementando prácticas sostenibles (o eco-friendly) en tu clínica, está claro que traerá múltiples beneficios, desde reducir el impacto ambiental hasta mejorar la eficiencia y la reputación de tu centro. Pero, probablemente, te enfrentarás a diferentes barreras que hagan que te plantees si vas por el camino correcto.
Barreras económicas
Adaptar medidas sostenibles en algunos casos va a suponer una inversión que, seguramente de primeras, te va a parecer cara.
Antes de lanzarte a la piscina, es importante que realices un análisis interno en el que cuantifiques el ahorro potencial que vas a conseguir implantando estas medidas.
Barreras culturales
Tú eres el primero que tiene que estar convencido ante el cambio, pero también deben estarlo tus empleados. La resistencia al cambio suele ser un factor muy común en estas situaciones, ¿por qué hacerlo si hasta ahora se hacía así y nos ha ido bien?
Lo importante es que ofrezcas formación sobre el porqué, ya que quizás tu equipo no esté capacitado en temas medioambientales y, por tanto, no entienda cómo las acciones que realizan impactan en el entorno.
Barreras operativas y de infraestructura.
¡No lo veas como una pérdida de tiempo! Vas a mil por hora, no te da la vida para más, y encima tienes que sacar un rato para esto de la sostenibilidad. Lo sentimos, pero esa no es la mentalidad y es una de las principales barreras.
Otro aspecto que va a influir de forma negativa en que avances en este proceso es el hecho de que tu clínica se encuentre en un edificio antiguo o alquilado, que frenará algunas de las mejoras que puedes llevar a cabo.
¡Empieza tu camino para ser más eco-friendly!
Poner en marcha este tipo de prácticas te ayudará a reducir costes en tu clínica, trabajar con más orden y a mejorar tu imagen de un centro comprometido.
No hace falta convertir tu clínica en un experimento, ni cambiarlo todo de golpe para hablar de sostenibilidad. Hace falta algo mucho más sencillo, y más difícil a la vez: gestionar con intención.