Gómez & Gómez Dermoestética: Aprender a emprender sin dejar de cuidar
“El agradecimiento y la confianza que me transmiten los pacientes son, sin duda, mi mayor recompensa”.
El emprendimiento, en la mayoría de los casos, surge en el momento en el que una persona decide dejar de esperar a que las cosas pasen y empieza a construirlas por su cuenta.
La historia de Mónica de Gómez & Gómez Dermoestética tiene mucho de eso. De atreverse. De aprender sobre la marcha.
Abrió su clínica en 2020, en una etapa marcada por el coronavirus y en la que todo eran incertidumbres. Pero hoy en día, lo que empezó con una pequeña consulta creció hasta “obligarla” a mudarse debido a la gran demanda existente, pocos años después, a un espacio más grande y dando forma a un equipo que la acompaña en el día a día.
Descubrir una nueva forma de cuidar.
Los inicios de Mónica en el sector de la salud empezaron en el lado más asistencial gracias a su formación como enfermera. Pero el gusanillo de la enfermería estética siempre estuvo ahí, por lo que decidió dar el paso y ampliar sus conocimientos en esta rama.
“Es otra área del cuidado; no todo tiene que pertenecer a lo asistencial en hospitales o primaria. Es otro ámbito de la salud dirigido a la atención de la belleza y cuidado de la piel”.
Lo que empezó siendo una especialización terminó convirtiéndose en una vocación. Mónica encontró en la estética una forma diferente de acompañar a las personas, entendiendo que cuidarse también tiene un impacto emocional, en la autoestima y en cómo cada uno se relaciona consigo mismo.
Y aunque durante mucho tiempo no imaginó que acabaría emprendiendo, la vida le llevó exactamente ahí.
Emprender en pandemia, ¿por qué no?
Gómez & Gómez Dermoestética abrió sus puertas en 2020, un año que para muchos significó freno e incertidumbre. Para Mónica, sin embargo, terminó siendo el empujón definitivo.
Tras veinte años ejerciendo como enfermera asistencial, y tras formarse de manera amplia como enfermera estética, comenzó poco a poco, pero con paso firme, primeramente realizando pequeñas colaboraciones en clínicas, para posteriormente, unos meses más tarde, abrir su propia consulta de manera independiente.
No fue un salto sencillo. Venía de una etapa como autónoma en la que muchas promesas laborales nunca llegaron a cumplirse. “Me tomaron mucho el pelo”, recuerda ahora con sinceridad. Y quizá por eso, si pudiera volver atrás, tiene claro qué cambiaría.
“No hubiese perdido tanto el tiempo valorando proposiciones o colaboraciones que no llegaban a término, y le hubiera echado narices para comenzar mi etapa en solitario y haber abierto mi propia clínica antes”.
Mucho más que tratamientos estéticos.
Si algo tuvo claro Mónica desde el principio es que no quería construir una clínica centrada únicamente en los tratamientos, sino que la relación de confianza y fidelidad de los pacientes debía ser uno de los principales pilares.
“Puedes ser el mejor del mundo, pero no deja de ser tu empresa y, aunque sea difícil verlo por ser del ámbito de la estética, la salud es la realidad. En la relación con el paciente en este sector, es muy importante educarles, porque el 50% del éxito del tratamiento es lo que realizan ellos en casa. De ahí la importancia de fidelizar al paciente; si no lo haces, lo tienes perdido”.
Esa filosofía ha sido una de las claves de su crecimiento. Porque en Gómez & Gómez Dermoestética no se habla de transformaciones radicales ni de cambios artificiales. De hecho, Mónica lo explica con una frase que resume perfectamente su manera de trabajar: “Yo no transformo a la paciente, realzo y potencio su belleza natural. Solo devuelvo armonía a aquello que con el paso del tiempo perdió su lugar. Mi trabajo consiste en devolver equilibrio y armonía a cada rasgo”.
Es en estos momentos en donde encuentra una de las mayores satisfacciones de su profesión. La confianza que generan en los pacientes esos pequeños cambios que les realiza.
“Nunca pensé ser empresaria. Yo estaba contenta en hospitalaria”.
Cuando le preguntamos a Mónica qué es lo que le ha enseñado el emprendimiento, nos responde sin pensar que en su mente nunca había estado la idea de ser empresaria. Por eso, el aprendizaje de que sí se puede ha venido acompañado de un gran crecimiento profesional.
Pero no solo esto, también le ha enseñado a gestionar momentos complicados, papeleos interminables, decisiones difíciles y días en los que todo parece cuesta arriba.
Por eso, cuando piensa en una palabra que defina su etapa, no duda: “Resiliencia”. Porque en estos momentos en los que parece que nada puede salir bien, “¿Me vengo abajo? Pues no, mañana es otro día y me tengo que levantar”.
El momento en el que sintió que todo era suyo.
Entre todos los recuerdos que guarda desde que decidió abrir la clínica, hay uno especialmente importante. El paso del coworking, en donde colaboraba un par de veces al mes, a tener su propia consulta. Ese momento en el que se dijo: “Ahora estoy sola, ahora esto sí que es mío”.
Desde ese momento, el crecimiento de pacientes hizo que la clínica se quedase pequeña y por eso hace tan solo unos meses ha inaugurado un nuevo espacio donde poder pasar consulta a sus pacientes: “Abrí la clínica más grande por la necesidad de ofrecerles a mis pacientes una mayor oferta de servicios”.
Y junto a ese crecimiento llegó también otro aprendizaje importante: “Me di cuenta de que, por más que quisiera llevarlo yo sola, no podía; tenía que delegar”. Por eso, actualmente, cuenta con un equipo que no duda en ampliar en un futuro no muy lejano.
Archivex: Tranquilidad en el día a día de la clínica.
En medio de todo ese crecimiento, la gestión también necesitaba estar a la altura. Mónica buscaba un software de gestión para clínicas de medicina estética, una herramienta de confianza que le ayudara a organizar pacientes, documentación e historia clínica. “Necesitaba un programa de confianza. No me valía cualquiera”.
La experiencia con Archivex está siendo “muy positiva; siempre queda algún secretillo nuevo que descubro en el uso diario”.
Pero si hay algo que le da tranquilidad absoluta, es la gestión de consentimientos informados.
“Ese momento tan importante se hace tan fácil porque el paciente lo rellena digitalmente y saber que ya están bien guardados y puedo acceder a ellos en cualquier momento, para mí es tranquilidad absoluta”.
Más allá de eso, Archivex le ha permitido agilizar tareas del día a día y tener acceso rápido a todo lo importante desde cualquier lugar. “Me lo hace todo más fácil. Puedo acceder en cualquier momento. Es más rápido y fácil acceder a cambiar citas, los documentos, etc.”
Crecer sin prisa, pero sin parar.
Dentro de la visión de negocio de Mónica no entra crecer a lo loco y sin sentido; de hecho, en varias ocasiones destaca que prefiere ir poco a poco, sin prisa, ya que con la clínica recién abierta es consciente de que “el primer año siempre es el más exigente”.
¿Qué le pide al futuro? Seguir creciendo, fidelizando pacientes y ampliando tratamientos a medida que la clínica evolucione y dentro de su curso natural, nada de forzar.
Pero si algo tiene claro Mónica dentro de toda esta vorágine de crear un centro de medicina estética, y de cualquier sector, es que requiere “tener la mente fría, visión clara y decisiones firmes”.
Y, sobre todo, entender que, en el camino del éxito, no todo sale siempre como esperas. La diferencia está en saber adaptarse, encontrar soluciones y seguir avanzando con determinación. Este es su consejo para todos esos profesionales que están a punto de zambullirse en el emprendimiento.
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“Había que gestionar todos los pacientes de manera satisfactoria y trabajar en un modelo de negocio que funcionara de cara al futuro crecimiento”.